el cuaderno enfermo

borradores y otras estupideces

Sabiduría 3, 7-16

El justo, aunque muera prematuramente,

tendrá descanso;

que la vejez venerable no consiste

en longevidad,

ni se mide por el número de años;

pues las canas del hombre son la prudencia,

y una edad anciana, una vida sin

tacha.

Por agradar a Dios, llegó a ser amado;

vivía en medio de pecadores y fue trasladado;

fue arrebatado para que la maldad no alterara su conciencia,

o el dolo sedujera su alma.

Porque la fascinación del vicio oscurece el bien,

y el vértigo de la concupiscencia trastorna una mente inocente.

Aunque llegó a perfección pronto, llenó largos años:

pues su alma era grata a Dios,

por eso se apresuró a sacarlo de en medio de la perversidad.

Las gentes lo ven pero no lo entienden,

ni reflexionan sobre ello:

que la gracia y la misericordia están con sus elegidos,

y la protección, con sus santos.

El justo que muere condena a los impíos que aún viven,

y la juventud que llegó pronto a perfección, a la vejez añeja del injusto.